Eclipse solar total sobre España al atardecer con la corona solar y siluetas observando desde un alto

¿Cuándo será el próximo eclipse en España?

¿Cuándo será el próximo eclipse en España?

España está viviendo algo que no pasaba desde hace más de un siglo: tres eclipses solares en apenas dos años y medio. El primero es el gran eclipse total del 12 de agosto de 2026, visible en la mitad norte del país. Después llegan el eclipse total del 2 de agosto de 2027, que tocará el sur, y el eclipse anular del 26 de enero de 2028, el famoso anillo de fuego. Si te preguntas cuándo y dónde ver el próximo, aquí lo tienes todo: las fechas, los lugares y, sobre todo, el porqué de un fenómeno que durante siglos fue uno de los mayores enigmas de la humanidad.

El próximo eclipse en España, fecha a fecha

12 de agosto de 2026 — Eclipse total. Visible como total en la mitad norte, en una franja que cruza de oeste a este, desde la costa asturiana hasta el litoral de Castellón. El primer eclipse solar total en la Península en más de cien años.

2 de agosto de 2027 — Eclipse total. La franja de totalidad pasa por el extremo sur: el estrecho de Gibraltar, Cádiz, parte de Málaga, Ceuta y Melilla. Uno de los eclipses más largos del siglo, con casi cinco minutos de oscuridad en Ceuta.

26 de enero de 2028 — Eclipse anular. El anillo de fuego cruza la Península de suroeste a noreste, pasando por zonas de Sevilla, Málaga, Murcia y Valencia. Ocurre casi al atardecer.

Si estás leyendo esto después del 12 de agosto de 2026, tu próxima cita es el 2 de agosto de 2027. Y si te pilla lejos de la franja, tranquilo: desde casi toda España se verá al menos de forma parcial.

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Por qué se producen los eclipses

Un eclipse solar es, en el fondo, una cuestión de sombras. Ocurre cuando la Luna se coloca justo entre el Sol y la Tierra y proyecta su sombra sobre nuestro planeta. Desde la zona que queda dentro de esa sombra, la Luna tapa el Sol. Como esto solo puede pasar cuando la Luna está en fase de luna nueva, todos los eclipses de Sol coinciden con luna nueva.

Aquí surge la primera pregunta lógica: si hay luna nueva cada mes, ¿por qué no hay un eclipse cada mes? La respuesta está en que la órbita de la Luna alrededor de la Tierra está inclinada unos cinco grados respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol. La mayoría de las lunas nuevas pasan un poco por encima o por debajo del Sol, sin llegar a taparlo. Solo cuando la luna nueva coincide con uno de los dos puntos en los que ambas órbitas se cruzan (los llamados nodos) los tres cuerpos se alinean de verdad y se produce el eclipse. Por eso los eclipses llegan en temporadas, y no todos los meses.

Y hay una casualidad que roza lo increíble. El Sol es unas cuatrocientas veces más grande que la Luna, pero también está unas cuatrocientas veces más lejos. El resultado es que, vistos desde la Tierra, los dos discos tienen casi exactamente el mismo tamaño. Esa coincidencia es la que permite que la Luna encaje sobre el Sol como una tapa y podamos ver eclipses totales. No hay ningún otro planeta del sistema solar donde se dé una casualidad igual.

Total, anular o parcial: por qué no todos los eclipses son iguales

La órbita de la Luna no es un círculo perfecto, sino una elipse, así que a veces está más cerca de la Tierra y a veces más lejos. De ahí salen los distintos tipos de eclipse:

Eclipse total. La Luna está lo bastante cerca para cubrir por completo el disco del Sol. Durante unos segundos o minutos se hace de noche en pleno día y aparece la corona solar, esa aureola blanca que rodea al Sol y que normalmente no podemos ver. Es lo que ocurrirá el 12 de agosto de 2026 en el norte.

Eclipse anular. La Luna está más lejos y se ve un poco más pequeña, así que no llega a tapar todo el Sol y deja un anillo de luz alrededor. Es el anillo de fuego del 26 de enero de 2028. Aunque impresiona, nunca llega a hacerse de noche del todo.

Eclipse parcial. Desde las zonas que quedan fuera de la franja central, la Luna solo muerde una parte del Sol. Es lo que verá la mayor parte de España en cada una de estas fechas si no está justo en la banda de totalidad.

12 de agosto de 2026: el eclipse total que cruza el norte

Es el plato fuerte. La franja de totalidad entra por Asturias y Galicia y atraviesa la Península de oeste a este, pasando por capitales como A Coruña, Oviedo, León, Palencia, Valladolid, Burgos, Soria, Bilbao, Zaragoza, Lérida, Tarragona y Valencia, antes de salir por el Mediterráneo hacia Baleares. Fuera de esa banda, en el resto del país, el eclipse se verá parcial.

Ocurre a última hora de la tarde, en torno a las 20:30, con el Sol ya bajo, cerca del horizonte por el oeste. Eso lo hace espectacular, pero también obliga a buscar un sitio despejado en esa dirección. La totalidad dura poco, alrededor de minuto y medio a dos minutos según el punto, con Oviedo entre los lugares de mayor duración. Es el primer eclipse total visible desde la España peninsular desde 1905, así que no es exageración llamarlo histórico.

2 de agosto de 2027: la totalidad se va al sur

Un año después le toca el turno al sur. La franja de totalidad cruza el estrecho de Gibraltar y deja la fase total en el extremo sur andaluz (con Cádiz y parte de Málaga entre las zonas privilegiadas), además de Ceuta y Melilla. Esta vez el eclipse sucede por la mañana y es mucho más largo: en Ceuta la oscuridad se acerca a los cinco minutos, algo excepcional. Para el resto de la Península será, de nuevo, un eclipse parcial.

26 de enero de 2028: el anillo de fuego

El trío se cierra con un eclipse anular. La franja de anularidad recorre la Península de suroeste a noreste, pasando por zonas de Sevilla, Málaga, Murcia y Valencia. Sucede muy cerca del atardecer, así que ciudades como Barcelona o Palma solo alcanzarán a ver el arranque de la fase de anillo. No se hace de noche como en un eclipse total, pero ver el Sol convertido en un aro de luz es una imagen difícil de olvidar.

Dónde verlo: los mejores sitios para no perderte nada

Elegir bien el sitio marca la diferencia entre ver un eclipse y vivirlo. Hay una regla de oro para el del 12 de agosto de 2026: como ocurre al atardecer, con el Sol bajo, necesitas horizonte despejado hacia el oeste. Cuanto más limpio y elevado, mejor. Estas son las mejores apuestas dentro de la franja de totalidad:

La costa del norte y noroeste. Con el mar abriéndose al oeste, la Costa da Morte gallega y las playas de Asturias son de lo más agradecido: el Sol se pone sobre el agua y el horizonte no lo tapa nada. Cabos y faros son puntos clásicos.

La montaña. Los Picos de Europa (Asturias y León), el Moncayo entre Zaragoza y Soria o la Sierra de la Demanda en Burgos y La Rioja regalan altura, cielos limpios y esa sensación de mirador natural. Sube con tiempo y abrígate, que a esa hora refresca.

Los grandes llanos de Castilla y León. Los páramos de Palencia, Burgos, León o Valladolid tienen algo que muchos sitios no: kilómetros de horizonte sin nada que estorbe y muy poca contaminación lumínica. Ideal para ver el Sol tocar el suelo.

Las Bardenas y los paisajes abiertos del valle del Ebro. El semidesierto de las Bardenas Reales, cerca de la franja, es de los escenarios más cinematográficos que puedes imaginar para un eclipse.

La costa mediterránea de salida. Peñíscola, el Delta del Ebro, Tarragona o el litoral de Valencia y Castellón cierran la franja antes de que el eclipse se marche al mar. Buen plan si estás por la zona.

Para los otros dos eclipses el criterio cambia. En el del 2 de agosto de 2027, que es por la mañana y en el sur, los sitios estrella son Tarifa y la costa de Cádiz, con el estrecho de Gibraltar de fondo. Y para el anular del 26 de enero de 2028, de nuevo al atardecer, tocará buscar altura y horizonte despejado en la diagonal que va del suroeste al noreste.

Dos consejos que valen oro: muchos de estos destinos son reservas Starlight o zonas de astroturismo que organizan observaciones con telescopios y monitores, así que merece la pena mirar si hay evento cerca. Y llega pronto: los buenos miradores se llenan, y no querrás estar buscando aparcamiento cuando empiece lo bueno.

Del enigma al conocimiento: cuando el cielo daba miedo

Hoy sabemos por qué ocurre un eclipse y podemos calcular con siglos de antelación dónde y cuándo se verá. Pero durante casi toda la historia, que el Sol desapareciera de golpe en mitad del día fue uno de los grandes enigmas de la humanidad, y casi siempre se leyó como un mal presagio.

Muchas culturas lo explicaron con la idea de que algo se estaba comiendo el Sol. En la mitología nórdica era un lobo, Sköll, que perseguía al astro por el cielo. En la antigua China se hablaba de un dragón, y la gente hacía ruido con tambores y gritos para asustarlo y obligarlo a soltar su presa. En otras tradiciones el eclipse anunciaba la caída de un rey o el final de una batalla.

Y, como suele pasar, quien entendía el enigma antes que los demás tenía una ventaja enorme. Los astrónomos babilonios ya predecían eclipses hace más de dos mil años gracias a un ciclo repetitivo llamado saros. Y hay una anécdota célebre: en 1504, Cristóbal Colón, varado en Jamaica y sin comida, sabía por sus tablas astronómicas que se acercaba un eclipse de Luna. Advirtió a los habitantes de que su dios se enfadaría y oscurecería la Luna, y cuando el eclipse ocurrió, consiguió que le siguieran dando provisiones. El conocimiento convertido en aparente magia.

Esa es la parte que más nos gusta de los eclipses: son el ejemplo perfecto de cómo un misterio aterrador se transforma en un fenómeno que hoy esperamos con ilusión, gafas en mano. El enigma no desaparece, cambia de forma: deja de dar miedo y empieza a fascinar.

Cómo verlo sin dañarte la vista

Mirar directamente al Sol, con eclipse o sin él, puede provocar lesiones graves e irreversibles en los ojos, y las gafas de sol normales no sirven. Estas son las reglas básicas:

Usa gafas de eclipse homologadas. Deben cumplir la norma ISO 12312-2. Son las únicas que filtran la radiación de forma segura para mirar al Sol de frente.

Nada de improvisar. Radiografías, cristales ahumados, CD o gafas de sol apiladas no protegen. Es un mito peligroso.

Cuidado con prismáticos y cámaras. Concentran aún más la luz. Necesitan filtros solares específicos delante de la lente, nunca detrás.

La excepción. Solo durante los segundos de totalidad de un eclipse total, cuando la Luna tapa el Sol por completo, se puede mirar a simple vista. En cuanto reaparece el primer rayo, vuelven las gafas. En los eclipses anulares y parciales no hay ese momento: hay que llevar protección todo el rato.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el próximo eclipse total en España?

El del 12 de agosto de 2026, visible como total en la mitad norte. El siguiente eclipse total será el 2 de agosto de 2027, esta vez en el extremo sur.

¿Se verá el eclipse desde toda España?

Sí, pero no igual en todas partes. Dentro de la franja central se ve total (o anular en 2028); fuera de ella, el eclipse se ve parcial, con el Sol mordido en mayor o menor medida.

¿Por qué no hay un eclipse cada luna nueva?

Porque la órbita de la Luna está inclinada respecto a la de la Tierra. Solo hay eclipse cuando la luna nueva coincide con uno de los puntos donde ambas órbitas se cruzan.

¿Qué diferencia hay entre un eclipse total y uno anular?

En el total la Luna tapa por completo el Sol y se hace de noche unos instantes. En el anular la Luna se ve más pequeña y deja un anillo de luz alrededor, sin llegar a oscurecerlo del todo.

El cielo, el mayor libro de enigmas

Los eclipses recuerdan que el universo lleva millones de años funcionando como un mecanismo de relojería, y que ir descifrándolo ha sido de lo más apasionante que ha hecho el ser humano. Un enigma que primero dio miedo, luego curiosidad y que hoy esperamos con ganas.

Si te va este tipo de misterios, los de resolver y no solo mirar, en Enigmatium en Barcelona y Enigmatium en Madrid hemos montado una cena-espectáculo donde el enigma lo resuelves tú, entre plato y plato, con pistas, deducción y un buen rato en grupo. Distinto a mirar al cielo, pero con la misma chispa: la de intentar entender lo que no está a la vista.

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